DIFERENCIAS ESTRUCTURALES

El esqueleto de la mujer es estructuralmente diferente al del hombre.  Por consiguiente, las mujeres atletas corren distinto al hombre.  Esto conlleva a diferentes patrones de carga, y después de un periodo de tiempo y muchas repeticiones, puede contribuir a una lesión.



Las mujeres tienen una pelvis más ancha que los hombres y una longitud del hueso del muslo relativamente más corta.  Consecuentemente, las mujeres tienen un mayor genu valgum con condición estática que los hombres; esto quiere decir que sus rodillas están de cierta manera “pegadas”.


Las mujeres tienen una mayor rotación interna del muslo y de la cadera que los hombres, y la combinación de estos factores aumenta las fuerzas de contacto en la rótula.  Esto podría explicar porque las mujeres experimentan dos veces más dolor anterior de rodilla que los hombres.



ADUCCIÓN DE LA CADERA
Las mujeres tienen un mayor pico de aducción de cadera.  Esto significa que el muslo se mueve hacia la línea media del cuerpo.


DEMANDA MUSCULAR
Un mayor ángulo de aducción de cadera y una mayor velocidad representan una demanda mayor de los músculos responsables para contrarrestar estos movimientos.   Por ejemplo, grandes cargas en los músculos del trasero, particularmente el glúteo medio, en el cual una mujer corredora tiene tres veces más posibilidades de sufrir una lesión que en un hombre.

EXPULSIÓN

Las mujeres corredoras tienen más expulsión que los hombres durante toda la postura de la fase de marcha.  Esto quiere decir, que para el calzado atlético,  el ángulo de aterrizaje y el reconocimiento de la diferencia de éste son completamente importantes.

Las fuerzas generadas por las mujeres corredoras también son diferentes a las de los hombres.  Las mujeres muestran mayores fuerzas de impacto que los hombres, y sus rodillas se flexionan menos, posiblemente esto afecta el papel que cumple la rodilla como absorción de impacto.