ESTRUCTURAS DE AUTOSOPORTE



Para correr eficientemente,  el pie necesita lograr tres objetivos principales. Debe actuar como un amortiguador de impacto al darse el golpe del talón y debe de poder adaptarse a cualquier desnivelación en la superficie.  Estos dos objetivos significan que por la primera parte del ciclo de marcha, el pie debe permanecer flexible y móvil.  Pero, la tercera función es que el pie se transforme de una estructura móvil y adaptable a una palanca rígida, capaz de propulsar todo el peso del cuerpo hacia adelante contra las fuerzas de gravedad.  Para que ocurra esto, la estabilidad del arco es muy importante.  El pie debe mantener su estructura arqueada para actuar como una palanca eficiente para la propulsión delantera.  Para lograr esto, las estructuras de autosoporte trabajan juntas de forma coordinada.

Las estructuras de autosoporte son literalmente aquellas estructuras que contribuyen con la estabilidad del pie, y su habilidad para mantener una forma arqueada- estas incluyen los tendones y ligamentos, los músculos que trabajan sobre los huesos, las cápsulas que mantienen a las articulaciones en su lugar, y la forma y arquitectura de los huesos en si.  Todas estas estructuras tienen un propósito específico e interactúan para jugar un papel muy importante al estabilizar el pie.



El pie tiene estructuras de autosoporte; la más importante se llama la fascia plantar, - una banda muy extensa y fuerte de tejido fibroso que corre por la longitud del arco.  La fascia plantar se comporta como una banda de tensión-  es una estructura elástica que puede desarrollar y almacenar energía elástica conforme el pie acepta la carga del peso del cuerpo, y así ocurre el aplanamiento del arco.  La fascia plantar resiste este aplanamiento.