 |
DURANTE EL ENTRENAMIENTO
El zapato para correr está diseñado para ser la base, el soporte, del pie, y no solo para protegerlo del golpe pero sino también para optimizar la marcha del corredor de tal manera que la persona pueda correr por más distancia y más rápido sin preocuparse de lesionarse. En lo esencial, un zapato de correr está formado por una suela, una entresuela y una capellada. La suela es la parte inferior del zapato, esa placa duradera de hule que proporciona tracción a lo largo del ciclo de marcha. La entresuela está apoyada sobre la suela y facilita amortiguación y estabilidad. La capellada está generalmente confeccionada de malla, telas o cuero sintético, y cubre al pie.
Así como cada trote es único, de la misma forma cada zapato está diseñado para un tipo de corredor específico. Cuando se selecciona un zapato para correr, tome en consideración la frecuencia con que entrena y su nivel de rendimiento. Al probarse un zapato, éste debe de quedar bien ceñido y cómodo, pero sin apretar al máximo para que los dedos del pie no se opriman en el frente del zapato o la parte superior del pie no quede adolorida por tener los cordones muy ajustados. Si corre mucho, sería buena idea que buscará un zapato que contenga el Sistema de Amortiguación GEL en el talón y antepié.
Además tenga en cuenta cual es su tipo de marcha. Las tres grandes categorías que definen al calzado atlético- Amortiguación (Cushioning), Amortiguación Estructurada (Structured Cushioning), y Máximo Soporte (Maximum Support)- mejoran la marcha al trabajar con el movimiento natural del pie, proporcionando un paso más eficiente. La manera en que usted prone juega un papel muy importante en la capacidad que tiene el zapato de mejorar la ejecución al correr. La pronación es normal, movimiento natural de rotación que ayuda a amortiguar el impacto. Algunos corredores sienten que su pie no rota totalmente hacia dentro, causando que el pie trabaje más para propulsarse apropiadamente. A esto se le conoce como pronación débil (o supinación). Contrario a esto, cuando el pie rota hacia dentro demasiado se le conoce como sobrepronación. Los corredores que supinan o tienen una pronación déibil se sentirán más cómodos con un zapato de Amortiguación. A los sobrepronadores les servirá más uno de Máximo Soporte, y aquellos con una marcha más neutral podrán tener una mejor ejecución con los de Amortiguación Estructurada.
|