Al reconocer las específicas diferencias biomecánicas que tienen las mujeres sobre los hombres, hay 6 aspectos que deben considerarse cuando se desarrolla y escoge un calzado eficiente.
1. Identificar su ángulo de posicionamiento. Debido a que las mujeres se desplazan más hacia fuera que los hombres durante la fase de apoyo en la marcha, esta identificación es absolutamente esencial.
2. Tratar de adaptar este ángulo de posición en tres planos: sagital, transversal y frontal.
3. Poder guiar la carga desde el ángulo de posicionamiento hasta la propulsión de una forma sutil y eficiente.
4. Incorporar un sistema al zapato que se adapte en relación con la carga aplicada.
5. Aplicar componentes de deformación por corte (el resultado de la fuerza de impacto y el ángulo de ese impacto) para permitir las variaciones biomecánicas y anatómicas del hombre versus aquellas de la mujer.
6. Todos los componentes deben reconocer la posición de rotación externa en la mujer como relativamente mayor que en el hombre. ASICS ya tiene tecnología dirigida para respaldar estos requisitos.
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